La identidad no sólo es conocer nuestros orígenes: quienes fueron
nuestros padres, donde nacimos, qué fue lo que pasó.
Desconocemos algo muy importante: nuestros antecedentes genéticos.
Ante cualquier examen médico la pregunta del profesional es
"¿antecedentes?" y no tenemos respuestas.
En este espacio colaboran con su opinión profesionales que nos
mostrarán la importancia de este tema en nuestra problemática.
EL DERECHO A LA SALUD.
Taller de Fraguación de identidad.
Fraguación de identidad: SUS CONSECUENCIAS EN EL APRENDIZAJE
Y LA FUNCION DE LA ESCUELA
Carta abierta de alguien que cree en la verdad y en el hacer
Papel de las Instituciones como reforzadores de los Pactos de Silencio - Lic. Verónica Graziano
El primer profesional que nos acompaña en esta tarea es el Dr. Horacio
Barri, medico sanitarista de la provincia de Córdoba Capital. Este es el
primero que publicamos en la webpage.
EL DERECHO A LA SALUD
¡Somos! Y eso nos da el derecho a la vida. La salud es solamente
el requisito para poder hacerlo, por lo tanto es un derecho natural.
En el jardín de la vida son útiles los jardineros, que cuidan,
regulan, ayudan a que las plantitas puedan desarrollarse y dar sus flores y
frutos, pero no crean la vida que les da sustento; sin embargo suele ocurrir que
los que no conocen del oficio se desviven en elogios hacia la jardinería y
ambos terminan creyendo que el derecho al jardín es el derecho a la jardinería.
Sí, es cierto, todos tenemos derecho a la jardinería pero no la confundamos
con el jardín; quiero decir tenemos derecho a la atención médica pero antes a
controlar las condiciones y medio ambiente de vida y trabajo (o no trabajo), que
es donde están las causas de la mayoría de las enfermedades.
Cuentan que Francisco de Asís, ya famoso, se enfermó, y el Papa
para congraciarse le mandó sus médicos, los que deciden quemarle las llagas
que poblaban su cuerpo. Los hermanitos que estaban con él salen al patio para
no presenciar esta carnicería y cuando después de un tiempo prolongado salen
los médicos, entran presurosos y lo ven a Francisco sentado en la cama y
sonriente a pesar del olor a carne quemada que denotaba lo que había ocurrido.
Entonces se pusieron a gritar: "¡milagro!, ¡milagro!", a lo que
aquél contestó enojado: "el hermano dolor me visitó, compartí con él,
¡no existen los milagros!, en todo caso la vida es el milagro!..."
Por todo esto es necesario entender que todos tenemos derecho al
cuidado de la salud y a la reparación de la enfermedad, en ese orden, porque ello
implica comprender que muchas veces enfermamos y otras morimos por falta
de alimentos, abrigo, trabajo, dignidad, etc., o sea por cuestiones
perfectamente prevenibles en sociedades justas, libres, soberanas y no manejadas
por el dios de los poderosos: el mercado.
El hombre se ha constituído como tal cuando se empezó a
interrogar: ¿quién soy?, ¿qué soy?; por eso el primer derecho a la salud es
a poder pensar, el segundo será a obtener respuestas a sus interrogantes, el
tercero a poder ejercer la voluntad de poder hacer. Porque la duda abre caminos,
mientras que la certeza los cierra, por eso cada certeza debe ser continuada por
nuevas dudas: qué nos pasa, a causa de que, qué podemos hacer sobre esas
causas; hacerlo y medir el impacto de nuestras acciones, y así sucesivamente.
Claro que ejercer el derecho a la duda genera conflictos, pero
éstos son nada más que escalones que nos permiten ascender más y más en el
devenir que es la vida, lo otro es quedarse en la paz y lo plano de los cementerios.
Un psiquiatra suizo decía que el hombre con su vida es como un
botero solo en alta mar, tiene nada más que tres opciones: acostarse en el
fondo del bote, tirarse al agua o empuñar el remo y buscar su camino, los dos
primeros son los reactivos que no pueden o no quieren enfrentarse al devenir y
los conflictos, los otros son los hombres de pensamientos y acciones activas,
creadoras.
Para buscar la identidad hay que actuar como la flor rodeada de
plagas y malezas. Ser, en cooperación con sus pares, su propio jardinero y
reflorecer con más fuerza y salud, siendo capaz de apropiarse de sus lesiones y
heridas para hacer de ellas el motor de una constante superación de sí
mismo..., como lo demuestran ustedes día a día.
Taller de Fraguación de identidad.
Pautas generales
autoras: Lic. Soledad Lugones - Lic. Verónica Graziano
Introducción
Este trabajo se basa en observaciones realizadas con adultos que fueron "adoptados" en forma irregular en su niñez y que en un momento de sus vidas, en general ya siendo adultos se anoticiaron de diversas maneras de su situación.
Como regla genera estas personas poseen documentación fraguada de diversas formas.
Por lo tanto han crecido, la mayoría pensando que son hijos legítimos o en menor medida creyendo que tienen adopciones legales.
Por lo tanto estas personas han vivido convencidas de una realidad ficticia que les han hecho creer sus familias de crianza.
El método de convencimiento es la mentira. Para ello los adultos crean un pacto de silencio y redes de mentiras que muchas veces se mantiene a pesar de que hace mucho que ha salido a la luz la verdadera situación.
Esta historia "oculta" casi siempre es vivida por las personas víctimas de esta situación como "que hay algo que pasa, (en relación a la familia) y no se sabe bien que es" o "yo siempre supe dentro mío que era adoptado(a pesar de que nadie me lo dijo)".
Cuando estas personas con su identidad fraguada tienen acceso a la información sobre su verdadero origen, ocurre que en general las familias de crianza reaccionan mal y convierten a la victima en victimario, en la medida que lo culpan por haber develado el secreto familiar (y por lo tanto de poner en manifiesto el o los delitos cometidos).
Por lo tanto no se tiene en cuenta que dichas personas tienen derechos subjetivos y legales para querer acceder a su verdadera identidad.
Muchas veces estos intentos de conocer toda la verdad, se ven obstaculizados por estos pactos de silencio y por el tiempo que transcurrió desde la "adopción" propiamente dicha y la fecha en que las personas se anoticiaron de su real condición. Ya que ciertos delitos, (como adulteración de documento publico, por ejemplo) prescriben a los pocos años. Además ocurre que en muchos casos los principales actores están fallecidos hace un tiempo y la familia extensa no quiere o no sabe aportar datos concretos.
Otro escollo es la poca posibilidad de acceso a los documentos hospitalarios, archivos, bases de datos etc, que dificulta y a veces hasta imposibilita toda búsqueda por fuera de los dichos de las familias intervinientes.
Todos estos elementos hacen que las personas afectadas por esta situación se vean envueltas en una problemática de difícil elaboración psíquica, además de trastornos directamente relacionados con la situación en sí.
Trataremos en nuestro trabajo de realizar una breve síntesis a modo de poner en conocimiento la problemática por la que atraviesan aquellas personas que han sido "adoptadas" en forma irregular o ilegalmente.
Acá entramos directamente en la que es nuestra hipótesis de trabajo, ya que consideramos que es el carácter ilegal y engañoso lo que denota la relación.
Debido a este carácter de ilegalidad nosotros consideramos que en estos casos hubo apropiación y tráfico de menores, más que una verdadera adopción. (Por eso el entrecomillado de los párrafos anteriores)
Cabe aclarar que cuando nos referimos a "legalidad" nos estamos refiriendo no solamente al aspecto jurídico del término sino a esa actitud por lo cual los padres adoptantes tienen una vocación de adoptar dentro del marco legal, proporcionando al hijo una terceridad real y concreta (la ley, los archivos, el legajo) entre ellos como padres y el niño adoptado.
Como contrapartida de esta situación están todos aquellos que en su momento fueron inscriptos en forma irregular, en muchos casos habiendo uno o más delitos de por medio, (la situación más común es aquella por la cual se inscribe a un niño como propio, pero hay muchas variantes en la modalidad de apropiación).
En todos los casos, el carácter irregular de la apropiación impide conocer su verdadera identidad biológica, ya que uno de los fines mismos de la apropiación es borrar(renegar) toda huella del pasado del niño, así como su historia previa.
Otro factor a tener en cuenta es que la desinformación para con el niño esta al servicio de ocultar el acto irregular por el cual fueron apropiados esos niños
Nosotros consideramos que la ilegalidad y la mentira en el origen de la filiación, condicionan todo vínculo entre los adultos y los niños víctimas de esta situación
Esta situación irregular marca a fuego el inicio mismo de la relación, ya que se le excluye al niño no solo del derecho propio a conocer su identidad sino a disfrutar de un vínculo sano y de confianza con sus padres de crianza.
Las consecuencias son muchas y a largo plazo, afectando principalmente nuestro sentido de identidad y mismidad.
Cómo consideramos que afecta esta situación en la formación de la identidad
Si pensamos el término identidad desde el punto de vista de la lógica nos encontramos con la afirmación, sencilla y abstracta, de que una entidad
"es lo que es y lo que no es, no es", entonces,
"algo no puede ser y no ser".
Parece obvio pensar algo desde esta afirmación.
Pero no es tan simple ni tan obvio en los casos donde la identidad ha resultado sustituida.
Consideramos a la identidad como una afirmación de mismidad personal y cultural que se logra con la interacción de los procesos biológico, psicológico y social, los cuales están en una interacción permanente de entre sí y gobernada por una relatividad que hace que cada proceso dependa de los otros.
Tenemos que en este proceso es fundamental para la concreción de la identidad la interacción con los otros significantes (en este caso los adultos de encargados de la crianza), ya que esta se logra por un mecanismo de observarse y observar como los otros lo observan a el.
En el caso de los niños víctimas de tráfico de menores esto es fundamental a tener en cuenta en la medida que hay una parte de su propia historia y vivencias que van a ser acalladas y renegadas.
Historia y vivencias que tienen que ver con lo cultural y lo biológico.
En este sentido, nosotros vamos a pensar la identidad no como algo permanentemente igual en el tiempo y en el espacio, sino como un complejo proceso que va desarrollándose con el devenir de la vida de una persona , donde el primer vínculo con sus padres biológicos y de crianza son decisivos para su futuro vivir.
Y decimos, con sus padres, biológicos y de crianza porque en la medida que los primeros,(biológicos), puedan ser incorporados en la historia del niño de tal modo que sean sus padres de crianza los que les den posibilidad de ser nombrados, mediante la acción de informar al niño sobre su existencia y de su real vínculo no biológico con ellos, la situación tendrá un peso decisivo en el posterior desarrollo de sus vínculos afectivos, de sus relaciones con los otros y sobre todo de su salud psicofísica.
Nombrar a sus padres de origen es no solo nombrarlos como personas sino como pertenecientes a un grupo del cual también es parte el niño.
Es importante además tener en cuenta en que en la medida que los padres de crianza informen al niño de su real vínculo con ellos, el niño tendrá más posibilidad de ir formando su propia percepción, no distorsionada, de sus diferencias con respecto a los familiares de crianza.
Es común escuchar a las personas que no han sido informadas sobre su verdadero origen, frases como "yo siempre sentía que no encajaba". Frase que reseña en forma breve este sentimiento de inadecuación y desconfianza-
Así mismo el monto de confianza que se desarrolle en la relación con su madre y luego con su padre, será a posteriori el pilar de su sentimiento de identidad. El más temprano sentimiento de identidad surge del encuentro con su madre, un encuentro que implica confianza y reconocimiento mutuos
¿De qué forma estos niños pueden incorporar un sentimiento de confianza en sus padres cuando todo su vinculo está condicionado por la gran mentira acerca de su verdadera filiación?
¿De qué forma estos niños pueden reconocer a esta madre como la verdadera cuando ya tienen una historia anterior con su madre biológica?
Se sabe desde un cierto tiempo que los bebés al nacer reconocen la voz materna.
En los casos de bebés entregados al nacer se da esta, situación es mucho mas elocuente en aquellos bebés entregados luego de haber convivido cierto tiempo con sus madres, aquí la impronta con la figura materna (biológica) es aún más fuerte.
La identidad representa la percepción de la mismidad y continuidad de la propia existencia en el tiempo y en el espacio y la percepción del hecho que los otros reconozcan esa mismidad.
Esto es fundamental en los casos de fraguación de identidad ya que desde el comienzo los otros significantes para el niño, los adultos que lo tienen a su cargo borran toda huella de quien el es realmente, (aquí hablamos de su identidad biológica y nombre de origen), obligando al niño a vivenciar un quiebre entre sus vivencias anteriores a la apropiación y las actuales, dejando intersticios donde no hay una continuidad representacional, por lo tanto hay una imposibilidad de tramitarlas intrapsiquicamente.
En este contexto los nuevos padres-apropiadores se otorgan el derecho de proveerle al niño una identidad nueva y distinta a la de origen
Esto no solo conlleva darle un nuevo nombre y una nueva filiación sino que compromete toda la historicidad previa del infante, quitándole toda posibilidad de armar su historia con los datos verdaderos acerca de su origen. (Quedando en su lugar un agujero representacional que muchas veces es vivido como "algo que no encaja, algo que no cierra". Un espacio en blanco que la renegación de su origen y las mentiras circulantes en la familia para sostener tal renegación hacen por demás de dificultosa la tarea de reparar y elaborar esa falta representacional.)
Estos datos de origen se ven cambiados mágicamente con la nueva historia que aportan los padres-apropiadores, que casi siempre es falsa a fin de justificar el origen del niño.
(Un ejemplo común entre otras cosas es que los datos concretos de los documentos de identificación, partidas de nacimiento, etc., sean portavoces de estas mentiras en la medida que la gran mayoría de los casos estos documentos hayan sido producto de un acto ilícito para obtenerlos.)
.En este sentido, biológico e histórico consideramos que la identidad es un fenómeno eminentemente subjetivo que contiene fuertes componentes emocionales y subjetivos.
La formación de la identidad implica un proceso de reconocimiento y valoración de la propia mismidad lo cual influye directamente en la autoestima de la persona.
Cualquier anomalía en este delicado proceso trae como consecuencias graves desórdenes a nivel afectivo y físico. En los casos donde se cambia la verdadera identidad del niño, el proceso está dañado desde el comienzo, ya que se desconoce y reniega de su verdadera identidad biológica.
Es común también en las prácticas de apropiación, que los niños afectados sean arrancados de sus culturas, ya que muchos pertenecen a grupos de origen distintos a los cuales fueron criados, conocemos muchos casos donde los padres biológicos eran extranjeros o aborígenes , o pertenecían , en la mayoría de los casos, a clases sociales más bajas.
Esta impronta que trae la marca de la diferencia no es poca cosa en las personas víctimas de apropiación, ya que tanto desde su propio observarse (distinto a las personas de crianza) como de la observación y el decir (no decir, en realidad) de los adultos, algo no está en su lugar, como en un rompecabezas que le faltan piezas, dando lugar un fuerte quiebre en su sentido de mismidad.
Cómo así también en la posibilidad de implementar su juicio de realidad, ya que a su propia percepción se antepone el entramado de mentiras y silencios en el que se ve inmerso.
¿Porque, ¿cómo se puede ser y no ser al mismo tiempo?
¿Cómo se es aborigen y no?,
¿Cómo se es descendiente de extranjeros y no?...
El planteo desde una lógica formal nos dice que es imposible.
Estamos frente a un imposible-posible, que va a ir marcando la dificultad del niño para tramitar la lógica perversa del adulto apropiador. En la medida que son los adultos los que irán otorgándole significados al devenir de su historia, significados que en muchos casos los niños víctimas del tráfico de menores perciben como engañosos, pero que a su vez se ven obligados a rechazar esta percepción del engaño.
Al quedar atrapado en esa lógica al niño le costará conformar su propia identidad y decir sin problemas "soy yo", yo con mi historia, mi nombre y mis antepasados.
Al contrario, serán aspectos que le serán vedados en su conocimiento.
Secuelas mas comunes en adultos con identidad fraguada.
No en vano, de los adultos observados, casi ninguno dudó en calificar cómo lo más doloroso a las mentiras, a pesar del vínculo de afecto que pudieron conformar con su familia de crianza.
En muchos casos cuando fueron preguntados específicamente si ellos creían que sufrían consecuencias psicológicas o somáticas por haber sido apropiados; la gran mayoría contestó que creían sufrir trastornos de orden psicológico cómo depresión, confusión, temor al abandono, sensación de "vacío", ataques de pánico ,angustia y temores a relacionarse con los otros.
Síntomas relacionados con lo que se conoce como difusión de identidad
Vinculando estos trastornos directamente con la situación a la que se vieron afectados.
Alo decir de Otto Kernberg, la difusión de identidad se refleja en una historia enormemente contradictoria, o en una percepción contradictoria de uno mismo.
En menor medida creen sufrir trastornos somáticos solamente, (por ejemplo, en varios casos refieren obesidad) y otro grupo importante cree tener trastornos psicológicos y somáticos en conjunto.
Otro grupo pequeño dice no creer haber sido afectados por la situación.
Es importante de destacar que si bien son conscientes de que la situación los afectó, muy pocos hicieron referencia directa a la responsabilidad del actuar de los padres-apropiadores o la familia, más bien, vivencian el malestar cómo algo que "sufren ellos", es importante de destacar en la medida que en estos casos parece que sigue operante de algún modo el pacto de silencio impuesto por la familia de crianza, en la medida que no se puede enunciar a los causantes directos de la situación.
En casi todos los casos se hace algún tipo de referencia a la situación actual con su familia de crianza y a su actual necesidad de encontrar orígenes biológicos.
Un grupo menor hace referencia a "sentirse mejor ahora que saben la verdad" que cuando estaban sometidos a las mentiras circulantes, es esperable que eso pase, dado que de algún modo ellos pueden sentir que sus percepciones, que antes eran negadas, eran las correctas.
FRAGUACION DE IDENTIDAD:
SUS CONSECUENCIAS EN EL APRENDIZAJE
Y LA FUNCION DE LA ESCUELA.
Para comenzar, debemos considerar fraguación de identidad a cualquier acto de la familia de crianza por encubrir aspectos ligados al origen del niño, o directamente todo lo concerniente al origen. Este ocultamiento va desde las palabras, los silencios y todo lo ligado a los papeles del niño: Partida de nacimiento, D.N.I., Inscripción escolar.
Las situaciones son variadas y pueden ir desde una adopción legal irregular (ej, los casos recientemente publicados por los medios en Santiago del Estero, o hace tiempo sobre Misiones), hasta supresión de identidad a través de la inscripción del niño como si fuera hijo biológico de las personas que lo criarán, la inscripción del niño como hijo de otro hombre que no sea el padre biológico, etc. Estas cuestiones, lamentablemente, no son sacadas de telenovelas, sino al revés. Y continúan ocurriendo diariamente y de manera invisible.
La Convención de los Derechos del Niño a la cual suscribe nuestro país, es clara en cuanto al derecho que tiene el niño a saber su identidad, a su salud (física y mental), a que sus padres reciban todo lo necesario para criar a sus hijos. También lo es el artículo 12 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, la cual garantiza la identidad de todas las personas a través del Estado como responsable de la restitución de la misma. Sin embargo, muy poco se respeta en los hechos estos derechos.
IDENTIDAD Y APRENDIZAJE
El aprendizaje no debe circunscribirse exclusivamente con la adquisición de conocimiento académico o escolar, si bien lo incluye, va mucho más allá de “multiplicar”, “sumar”, “escribir en cursiva” o “aprender inglés”.
Aprender es un proceso que marca toda nuestra vida y nuestro ser. Incluye lo emocional y lo intelectual a la vez. Es dar un significado propio a nuestras situaciones, poder adaptarnos a ellas, en un constante intercambio entre lo interno y lo externo, la experiencia y lo que el otro nos dice, lo propio y lo del otro, lo que sabemos y lo que nos informan.
El modo de aprender es como un idioma único e irrepetible, tal como la huella digital o un ADN en lo biológico. Y tal como en el aprendizaje de cualquier idioma, este se construye en un vínculo con alguien que enseña. Según como estas figuras enseñantes muestren el conocimiento, repercutirá en la formación de la modalidad de aprendizaje del niño.
Así, nuestra identidad se forja como núcleo de nuestra manera de aprender.
Es ese sentido de mismidad, en acción y constante intercambio con la realidad, que la hace ser dinámica y permite mantener a la misma vez una estabilidad interior que sostiene todos los cambios.
Si el núcleo está dañado, esto inexorablemente repercutirá en nuestra manera de aprender. La fraguación de la identidad de un niño/a genera un estado permanente de obstáculos, y diversas sensaciones tales como angustia, confusión y ansiedad. Y esto puede ocurrir total o parcialmente ante situaciones escolares y vinculares aparentemente sin sentido directo ligado con la historia de ese alumno.
Seguramente que un vinculo de padre-hijo basado en la mentira no favorecerá una modalidad de aprendizaje sana en el niño. Estas mentiras son formas de secreto que producen patología en el aprendizaje.
EL LUGAR DE LA ESCUELA
La escuela cobra gran relevancia en la formación de la identidad y el desarrollo de un niño, por diversos aspectos.
El principal aspecto que compete al tema que se está tratando, es en este lugar de “afuera” que tiene la escuela, adonde un niño o adolescente podrá manifestar de una u otra forma su padecimiento si su identidad se encontrase fraguada.
Pero hay un gran problema que impide desarrollar adecuadamente esta función. Si bien existe desde la sociedad y el sistema educativo, un claro conocimiento acerca de que un niño adoptado debe saber la verdad, no siempre se distingue correctamente a un niño adoptado de un niño fraguado en su identidad. En efecto, son numerosos los casos en colegios en los que los padres cuentan a los directivos o docentes que su hijo es adoptado y solicitan su ayuda para contarle la verdad, pero no todos estos niños son realmente adoptados.
Así es como un niño de 7 años cuenta a su maestra, entre su inquietud y constante ansiedad que no lo deja concentrarse y relacionarse bien con sus pares, “ mi mamá me compró” (riendo). En el legajo escolar los padres han manifestado adoptarlo, y así se le transmitió a la docente la información. ¿Qué hace esta maestra con este saber que se transmite a través de los síntomas y el relato de este niño?.
Un niño de 2 años que ingresa en el jardín llevado por sus padres ya muy mayores, los cuales firman en el legajo que lo han adoptado. Pero al presentar la partida de nacimiento, esta no posee numero de juzgado, y está inscripto como si fuera hijo biológico de los padres que dicen y escriben haberlo adoptado. ¿Cómo puede un directivo actuar ante la evidencia que ante sus ojos se exhibe crudamente y no siempre puede llegar a detectar, seguramente por desconocimiento, ya que ningún inspector le ha instruído de cómo debe ser una partida en casos de niños adoptados. Y estas mismas inspecciones del Estado que organizan y pautan la legalidad de la inscripción escolar de un niño, tal como el estado de las vacunas, ¿no se percatan cuando aparecen situaciones asi?. ¿O a lo mejor no saben cómo actuar, adonde dirigirse?...
El primer paso es hacer visible esta realidad, negarla es seguir encadenando a muchos niños a los padecimientos que les genera tener la identidad fraguada. Luego debatir sobre las soluciones a este tema, ya que es el interés superior de ellos, todos y cada uno de nuestros niños, el que está en juego.
Lic. Soledad Lugones
Licenciada en Psicopedagogía
Directora de Proyecto Savia
E-mail: mail@proyectosavia.com.ar
Web: www.proyectosavia.com.ar
Carta abierta de alguien que cree en la verdad y en el hacer
Recuerdo todas aquellas veces que la miraba detenidamente y luego corría a mirarme al espejo.
No encontraba nada parecido.
¡Ah!, salvo un lunar en la frente, porque yo tengo uno similar.
Entonces, pensar que se asemejaban nuestros lunares me tranquilizaba.
.
Recuerdo las preguntas a mis familiares y también, sus respuestas.
Yo sabía que algo de mi vida no encajaba.
Presentía que me mentían, pero a pesar de todo, yo sabía…
Quisiera hoy poder compartir desde mi experiencia profesional, esa otra experiencia tan singular que es saber que uno no es hijo de quienes pensábamos nuestros padres.
Por que a pesar de los documentos que dicen que pertenecemos a un determinado linaje, o de la palabra de nuestras familias de crianza, en el fondo nosotros siempre supimos que había algo mal, que no encajaba, que no nos parecíamos a nadie conocido…Y entonces queríamos preguntar, pero tal vez, no nos animábamos.
Lo que primero hay que tener en cuenta es que la verdad, aunque incompleta, angustiante o al parecer insoportable, es lo que nos va a aliviar.
Crecimos, la mayoría, envueltos en mentiras y silencios acerca de nuestra identidad. Un verdadero ataque terrorista a nuestra salud psíquica
Ya de adultos, algunos nos enteramos por boca de nuestras familias de crianza, otros accidentalmente, que no somos quienes creíamos.
En todo momento, antes y después, nuestra situación es complicada y muy dolorosa.
Antes, hubo que lidiar con toda la voluntad familiar de enmascarar nuestra situación de adoptivos ilegales, luego de blanquearse la misma, hay que sobrellevar los reclamos y disputas de nuestra familia de crianza, situación que nos pone vulnerables debido a la culpa que, por regla general, provoca.
Pero hay algo para calmar esa inestabilidad, el remedio es hacer algo por encontrar nuestra verdadera identidad, es averiguar y preguntar, a pesar de todo y de todos.
No es fácil, ni es el camino más cómodo, pero es el único que nos permite curar viejas y nuevas heridas.
El conocimiento de la verdad tal vez nos permita acercarnos a las personas que creíamos perdidas, así también mejorar vínculos con la familia de crianza, en la medida que nos alejamos de los enojos que generan las mentiras.
También nos acerca nuestros hijos, los que los tenemos. Ya que al dilucidar nuestra verdadera identidad les estamos permitiendo a ellos, conocer la propia.
No duden en buscar. Como profesional de la salud, creo firmemente en el valor de la verdad y el de tomar nuestra propias decisiones. Piensen que casi desde que nacimos, otros decidieron por nosotros acerca de nuestra identidad.
Ahora es la oportunidad de aclarar las cosas, sin temores. Por nosotros y nuestros descendientes, para que nuestra historia no interfiera en la de ellos.
Es la oportunidad de construir vínculos a pesar de la adversidad.
Quiero saludarlos a todos y desde ya buena suerte.
Verónica Graziano
Psicóloga clínica.
Verónica L. Graziano Licenciada en Psicología Mat.Nº25279
- Cursando el Profesorado de Psicología.
- Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.
- Licenciada en Psicología.
- Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires
- Concurrencia (en curso) en el Hospital Psicoasistencial Interdisciplinario “José Tiburcio Borda” y en el Hospital Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna).
- Actualización en Urgencias y Violencia Familiar en el Hospital Psicoasistencial Interdisciplinario “José Tiburcio Borda” Asociado a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires
- Educadora y Orientadora en Sexualidad Humana en el Centro de Educación, Terapia e Investigación en Sexualidad (CETIS)