Busco mi identidad biológica, un derecho constitucional.
Tengo adulteración de documento público y sustracción
de identidad. Se abrió un expediente (715/03) en la Defensoría
del Pueblo de la Nación. Luego pedí, por un convenio
existente, que mi causa pasara a la Procuración General de
la Nación. Mi expediente estuvo en manos del fiscal Félix
Crouss, quien jamás me citó. La Procuración
devolvió el expediente a la Defensoría con un escrito
en el que manifestó que nada puede hacer. (Mi caso está
fuera del período 76/83).
Hasta la fecha y habiéndolo reclamado en febrero, mayo
y agosto al coordinador del área de DD.HH. de la Defensoría
del Pueblo de la Nación, Ricardo Scoles, no sólo
nadie me ha respondido sino que mi expediente no aparece. En él
está toda mi historia, documentación, datos personales
y de los testigos. ¿Cómo puede ser que organismos
oficiales me traten como a una ciudadana de segun! da? El no pertenecer
al período de la dictadura militar, ¿es mi culpa?
Mi dolor, ¿no tiene valor alguno ni respeto?
N. de la R: El domingo 5 de setiembre de 2004, Graciela Palma
escribió a Clarín: "Fui un bebé traficado
y ahora busco mi verdadera identidad biológica". Y
explicaba que su madre adoptiva le confesó que, como no
podía tener hijos, una partera del Hospital Español
le ofreció un bebé de una joven, cuya familia no
quería que lo tuviera. Ya en esa carta, Graciela se quejaba
por la falta de colaboración de los organismos oficiales.
Su desgarrante historia sigue con final abierto, esperando una
respuesta.